El arte de ser feliz

¿Cómo vivir una felicidad sostenible?

Aparentemente todos queremos ser felices, pero parece que posponemos la felicidad al futuro, quizá el cambio esté en empezar a pensar en la felicidad como un resultado de algo que hago pro-activamente en el  presente.

Activar el recurso interno de la felicidad no desde logros externos sino desde dentro, ¿cómo? Dando sentido a todo lo que hacemos en nuestra vida, encontrando el ¿para qué lo hago? Esto requiere entrenamiento.

Los logros , el adquirir cosas externas, nos producen esa activación interna de ese recurso que es como una energía que cuando se activa nos da una sensación de satisfacción o de plenitud. El problema de las cosas externas es que producen una felicidad temporal, y  si busco sólo la satisfacción en ellas puede crear un cierto tipo de adicción e inicialmente me pueden dar felicidad pero luego pueden generar pesar, especialmente cuando no las consigo.

La felicidad es más sostenible cuando la creo desde dentro, es más duradera y la puedo crear en el momento que lo desee independientemente de las circunstancias, no es momentánea. 
La felicidad se convierte en el camino y no en el destino, y la vas disfrutando mientras vas caminando.

Es cierto que no estamos constantemente felices, hay momentos de felicidad, sin embargo nosotros podemos hacerlos más duraderos, y que estén más conectados  unos con otros.

La felicidad es un recurso dinámico, hay que cultivarla, es como una flor que hay que regarla…abonarla, hay que darle vida… la felicidad no es estática, si no la cuidas desaparece, no la puedes controlar, no la puedes poseer, si no la cultivas desaparece. Por eso es un arte, hay que encontrar diferentes formas para activarla, encontrar diferentes métodos, como la meditación, el ejercicio, el dar sentido a lo que haces, un proyecto de vida, y otros…y es la combinación y el equilibrio de todos estos elementos lo que te da esa sensación de felicidad sostenida.
Cuando vas integrando esos diferentes métodos en tu vida con equilibrio, puedes mantener la felicidad de forma más duradera, y eso es un arte muy personal que en realidad nadie te puede enseñar, sino que tu lo tienes que descubrir.
¿De dónde viene la felicidad? ¿Dónde está ese “interior”?
Aunque se puede activar con elementos externos aún así la sensación es interna, el arte de conectar con ella es aprender a ir hacia dentro.

Para eso necesito dos cosas:

1.- Estudio espiritual, o estudio para el desarrollo personal, es decir, leer o escuchar algo que active internamente un nuevo entendimiento de la vida, de los principios de la naturaleza, de mí mismo, de las relaciones, de lo divino o lo más espiritual, distinto al que tengo, de forma que pueda aprender a interpretar las cosas de forma diferente. El estudio espiritual me ayuda a ir descubriendo un espacio interior, que es un poco abstracto, pero que con el tiempo cada uno lo va encontrando, es algo muy personal.

2.- Necesito una práctica: la meditación que podemos definir como la capacidad de dirigir tu atención hacia dentro, y empezar a observar tu mundo interior y aprender a activar las energías de tu interior, la felicidad, la paz, la pureza, la sabiduría, que son recursos internos, y que no se nos ha entrenado para acceder a ellos, y que en la medida que lo vas practicando todo va cobrando más sentido.
Hay quien pregunta, pero  ¿qué es eso del interior?, ¿cómo se accede?, ¿dónde está? Son preguntas normales, que nos hacemos todos, yo diría que la respuesta es muy sencilla: ponte en marcha, práctica, prueba, investiga, experimenta y ¡descúbrelo!
Podríamos definir varios tipos de felicidad:
Una más superficial, que se activa a través de placeres sensoriales, muy cortitos en el tiempo, como comer algo, ver algo, y tan pronto como terminamos la actividad la sensación de felicidad también se termina, tampoco podemos despreciarlos, sino hay que tenerlos en cuenta.

Un segundo tipo de felicidad es la que surge al disfrutar de un arte, de una vocación, como un músico que se involucra en su música y alcanza un estado de plenitud, conectado con lo que hace, incluso cierto estado de éxtasis. Sin embargo en algunas ocasiones al conectar con su realidad cotidiana, quizá las cosas son diferentes y la felicidad se diluye, convirtiéndose esta felicidad algunas veces en una forma de huida de la realidad.

Un tercer tipo de felicidad sería la que experimentamos cuando conectamos con nuestro interior, la que viene de dar sentido a las cosas que hacemos y eso requiere un trabajo más profundo, entender que la vida la puedes interpretar de diferentes formas. Reflexionar sobre el sentido que le doy a mi trabajo, a mis relaciones, a lo que hago, a lo mejor tienes que cambiar ciertas cosas que no tienen sentido, pero cuando empiezas a trabajar dentro desarrollas el coraje y la valentía para tomar decisiones y empezar a poner las cosas en orden.

Y cuando empiezas a dar sentido, cualquier pequeña cosa incluso aunque sea negativa o sea una pérdida, si desarrollas  el habito de encontrar el sentido a cada situación y descubrir el aprendizaje, eso te da satisfacción, no la circunstancia, pero sí la forma de interpretarla de otra manera.

Y finalmente el último tipo sería una felicidad más profunda o espiritual. Me refiero a cuando tu felicidad incluye la felicidad de los demás. No es suficiente estar feliz contigo mismo, sino que quieres que los demás también lo sean, y decides compartirla con los demás, y compartir tu proceso de aprendizaje, y de descubrimientos para que otros puedan encontrar sentido en sus vidas y ser más felices. Y precisamente cuando otros son más felices, esa energía de agradecimiento vuelve a ti y eso te permite hacer que tu felicidad sea más constante.

 Al final te das cuenta de que lo más bonito en la vida es conocerte a ti mismo, trabajar en tu interior y ayudar a otros a que también se desarrollen y descubran su potencial.
¿Qué obstáculos nos podemos encontrar? Muchos, uno de los principales son las viejas creencias de cómo deben ser las cosas, de cómo debe ser la vida, el “debería” nos roba mucha felicidad.
A veces estamos bien, y algo deja de funcionar entonces nos sentimos mal, eso es tan solo una creencia. Si la salud falla me tengo que sentir mal, es otra creencia, ponte en marcha, busca soluciones, pero separa el recurso interno de las cosas que te pasan y de esta manera podrás sustentar ese estado de felicidad por más tiempo. Otra obstáculo es la influencia de los demás, estamos muy influidos por lo que les pasa a los demás. Por ejemplo: Tú estás bien y otro se pone mal, entonces tú también te pones mal. Para mi empatía no es sentir lo que el otro está sintiendo sino entender lo que el otro siente para poderle ayudar desde tu espacio. No es dejarte influir por su pesar, sino influirle con tu felicidad. Ayudarle a ser feliz, a salir del sufrimiento, y te lo agradecerá.
¿Cómo sabemos si somos felices?
Una señal es la energía con la que te despiertas por la mañana, cuando hay felicidad, hay la ilusión por descubrir o aprender algo nuevo, ganas de compartir eso con los demás. Por el contrario si te levantas con pesadez, con un suspiro, con el “tengo que”, algo pasa en tu vida, entonces mejor que te sientes en silencio, leas algo espiritual, medites un poco, algo motivador y te actives.
Observa el nivel de tu energía, cuando estás feliz, no es una sensación emocional sino más bien es una energía interna que te da entusiasmo, ilusión, ganas de compartir con los demás, ver a la gente, hacer algo distinto, tienes como una ebullición en tu interior de ideas y de creatividad y eso da mucha satisfacción en la vida.
Te deseo un muy feliz día,
Enrique